¿Epidemia?

¿Epidemia?

Justo ahora hablaba con Anna Andreyuk, que es mi mejor amiga rusa en República Dominicana. Me dice que su abuelo murió el jueves a las 12:36, o sea esta tarde. Debe ser difícil para ella también, la muerte de un abuelo. Pero al menos tuvo la oportunidad de estar junto a él y los suyos. Y de chepa, pues hace unos días que regresó a San Petesburgo, de donde es originaria. En su caso es interesante que su abuelo haya muerto luego de su regreso a Rusia. Ella no me había comentado las circunstancias de su viaje, pero es innegable que su presencia durante las fiestas de fin de año va a alegrar su familia, en especial a su abuelita, que estrena el título de viuda.

¿Y qué pasará con la gente cuando se muere, sobre todos los abuelos? De seguro que allá llegan a una sala blanca, con silla y un escritorio, como las salas de espera de los consultorios. En la mesa, un teléfono, también blanco. Solo un teléfono. Como al llegar no hay nadie, el primer impulso es el de descolgar el teléfono… Un mensaje de voz, grabado, es lo primero que se oye: ¡Bienvenidos al Cielo!, for English, press 1. Para comunicarse con el Departamento de Almas de Nuevo Ingreso, pulse el 9, para consultar su lista de pecados terrenales, espere en línea, un ángel lo antenderá en breve… Si conoce el número de la estación, un querubín lo atenderá, si no espere en línea, de todos modos usted tiene toda la eternidad para esperar… La música de espera debe ser algo de Enya o una de las canciones de Julio Iglesias y el olor a Mistolín debe ser algo nauseabundo. Pero nunca lo sabremos, los sentidos en el Cielo ya no funcionan. Ni el hambre, ni la soledad, ni las cosquillas, nada es lo mismo cuando el cuerpo se queda atrás y lo único que avanza en la existencia es algo tan etéreo y con tan mala prensa como el alma.

¿Y qué pasa con el cuerpo? Nada bueno, al menos en el Cementerio de la 30 de Marzo. Durante la marcha fúnebre, vi a tres cucarachas salir de la esquina de un edificio de muertos y el aire estaba tan cargado que aproveché para dar una vuelta por mis tumbas favoritas. La del barón del cementerio es siempre la más concurrida. Pero ese día había más abejas que gente. Siempre ponen comida en la tumba del primer muerto, pero esta vez había azúcar. Mucha. Tal vez fue un homenaje a tío José Omar, que siempre ha trabajado en el Central Romana. Y entonces pensé en lo que me dijo Martha, que las almas solo comienzan su viaje luego de dos o tres días de vagar sin rumbo cerca de los que quedan atrás. Otra observación interesante fue la de mi hermano Omar: hay que reforzar la estructura del panteón de los Bisonó porque solo queda un nicho disponible y somos tan gordos, que de momento el edificio entero colapsa. Lo que sería un espectáculo lamentable, sobre todo sabiendo que hay tumbas de personajes célebres por ahí, como las de Salvador Estrella Sadhalá o los miembros fallecidos de las familias Haché o Dumit.

Los entierros no deberían de ser tan tristes, sobre todo en culturas como la nuestra, en donde parece que la felicidad es la norma cuando hay dos o tres dominicanos en un mismo sitio. Si mi abuela hubiera nacido en otras latitudes, tal vez la habrían cremado o puesto en una barcaza para que se la trague algún río sagrado. O tal vez nos la hubiéramos comido en una ceremonia caníbaloreligiosa, entre cantos a la eternidad y los nuevos de la tribu. O tal vez alguien hubiera leído un panegírico o llevado algo para comer. Porque es mucha el hambre que se pasa en un entierro dominicano: solo hay café y colado de antes, tal vez para el muerto del día anterior. Yo propongo que los entierros sean más parecidos a los que se acostumbran a realizar entre los anglosajones de América del Norte: con videos del muerto y comida. O como los entierros de los chinos aquí en el país. A propósito, ¿cómo enterrarás los chinodominicanos a sus muertos? Nadie sabe. Aunque el mito es falso: yo vi un edificio en el cementerio con caracteres chinos, en homenaje a la colonia china en Santiago. Pero al no ser católicos o cristianos, ¿tendrán cabida en un cementerio municipal? Yo creo que sí, pues si es del municipio es propiedad de todos.

Ahora queda una larga etapa de celebraciones: las misas diarias hasta los 9 días del fallecimiento del decujus, la misa de 9 días, o del Novenario, la misa del primer mes, el primer año y así. Y lo mejor es la fiesta de cumpleaños de mi abuela, que es el 28 de diciembre. Mi hermano Omar también celebra su cumpleaños ese día, así como la madre de mi abuela, Bertha. Pero no será lo mismo, nunca lo ha sido. Los cumpleaños no son más que entierros por adelantado, pero con bizcocho y refresco. Tal vez por eso los cumpleaños infantiles tienen payasos…

Un viaje al más allá, visto desde el más aquí…

Un viaje al más allá, visto desde el más aquí…

LA DOÑA SE VA A MORIR, blog histórico, pues mi abuelita, Hermes María, acaba de fallecer, rayando los 90 años, en Santiago de los Treinta Caballeros.

Nacida en San José de las Matas, en 1921 un 28 de diciembre, la Doña, como le decíamos más por costumbre que por respeto finjido, sobrevivió dictadores, presenció la entronación de reyes, papas, príncipes, duques, emires y jeques de todo el universo, vi pasar al menos una vez el cometa Halley y logró lo que muchos darían la vida por lograr: preparar el mejor dulce de chocolate del mundo. Lamentablemente, esta receta familiar, que solo pasa de madre a hija dos veces en cada siglo, murió junto a ella.

A los 36 años de mi vida, es mi primera muerte cercana y las preguntas a plantearse ahora son: ¿Se necesita visa para morar en el Continente del Más Allá? ¿Habrá filas en los cajeros automáticos del Cielo? ¿Qué fue primero: el alma o el cuerpo? Y si los que tenían razón al adorar a Dios eran los Testigos de Jevovah, ¿nos quedamos los católicos y los ortodoxos fuera del Cielo? ¿Habrá que darle lo suyo a los ángeles de las Puertas del Cielo para que te busquen tu nombre en el Libro de la Vida antes que los miles de chinos e indios que se están muriendo desde hace cinco minutos y que nunca creyeron en el Dios de Israel?

Y si los fantamas existen, tal vez mi abuelita me salga esta noche… ¿Por dónde andarán los Ghostbusters? Y si la rencarnación es cierta, ¿renacerá mi abuela en un okapí o vivirá su conciencia también en Enrique, su primer bisnieto?

Gracias a todos los que en cierto modo se preocuparon por su suerte y la nuestra. El compromiso de mantener vivo su legado nos toca, en parte, a nosotros los que nos quedamos atrás.

La tristeza me invade a ratos, pero la risa y el humor infantil y sardónico son el remedio infalible, en mi caso…

Tranquila ¿ad aternum?

Tranquila ¿ad aternum?

La Doña es mi abuela paterna: Hermes María Bisonó Checo. Su madre, Berta Checho también se murió, pero yo estaba muy joven cuando eso pasó. Sé que mi bisabuela se murió porque la recuerdo viva y nunca más volvieron a celebrarle su cumpleaños.

Sobre mis abuelos, no sé mucho. Uno de ellos se suicidó. Era el esposo de la Doña y yo llevo su nombre: Rafael Antonio. El otro, Raymundo Hernández, tuvo la decencia de esperar y morirse después del acontecimiento más feliz de su vida: mi nacimiento. Lo recuerdo porque hay fotos nuestras, yo tratando de caminar erguido y él, también. Sobre mi abuela materna, Natividad Pandelo, también conocida como Tibet, no hay mucho qué decir. Es figura pública. Binguera de profesión y amante del turón de Alicante y de las galletas rellenas de higo, ésta todavía lucha por ser reconocida como descendiente de españoles. Y lo que parecería una hazaña quijotesca, una lucha contra la burocracia de ultramar, ya rindió sus frutos: pronto tendrá un pasaporte español. Gran cosa, con el dominicano tampoco se puede llegar muy lejos, y hasta son del mismo color…

Pero volvamos a mi abuela… La última vez que la vi estaba en cama, y el derrame biliar que dio nacimiento a un nuevo color, el amarillo de Springfield, pasó a convertirse en un beige papiro. Y sobre su cáncer, ahora me dicen que son dos. No sé cómo lo hace. El 28 de diciembre cumple 90 años, al igual que su madre y mi hermano Omar, en mi familia hasta las fechas de nacimiento heredamos… Todavía vive hace que le lean el periódico, come, le pelea a Ramona, su fiel escudera y recuerda hasta las proporciones exactas de su mejor postre: el cacaíto del de mi papá, la receta más sencilla del mundo cuyo ingrediente clave, secreto y algo místico, solo se transmite de madre a hija.

Ella todavía recuerda hasta lo que nunca pasó, y a mí me toca recordarle lo que aún no ha pasado: como cuando le dije que Enrique, su primer biznieto, ya nació y que habla perfecto español con acento polaco…

Este es el blog sobre los últimos días de mi abuela, dominicana de origen francés y español, nacida y criada en San José de las Matas, el municipio más grande de la provincia de Santiago, admiradora de Leonel Fernández, las Aguilas, Rafael Leonidas Trujillo, Horacio Vásquez y Luis Miguel, infatigable luchadora, madre de tres hijos varones y abuela de cinco nietos y bisabuela de un infante polaco y argento-dominicano a la vez.

Si de algo estamos ciertos es de que morimos un poco cada día y si de algo estoy casi cierto es que cuando el cuerpo se apaga, el alma, el espíritu y toda la materia que nos rodea toman caminos diferentes. Pero solo una cosa importa y es lo que debemos tratar de tener siempre en óptimas condiciones: nuestra conciencia. Y no me refiero a la conciencia de cada individuo, eso no existe. Me refiero a la conciencia global, que es la suma de todas nuestras acciones, buenas o malas, que nos afectan a todos y que es una consecuencia del sentido del humor de Dios. Solo a un Dios como el nuestro se le ocurre ponernos con una serpiente, un manzano y libre albedrío en un jardín sin Internet y con tanto tiempo libre…

Por eso me corrijo: este no debería ser el blog de una persona que se va a morir, eso no tiene sentido. Este es un blog a la memoria de la conciencia de mi abuela, que es la de todos nosotros.

A LA CONCIENCIA DE MI ABUELA, la nuestra, la que estará tranquila ad aeternum.

Infans conceptus pro natu habetur !

Infans conceptus pro natu habetur !

En Derecho Romano me gustaba aprender frases en latín. Tal vez por eso saqué una B. Porque era clase de Derecho Romano y no sobre el derecho que tenía entonces a aprender la lengua de la gente de Roma. Y ahora con la existencia de mi primer sobrino, Enrique, y la siempre más próxima partida de mi abuela, me siento feliz. Feliz porque al fin alguien cercano va a explorar el sexto de los continentes, el del Más Allá. Y como estoy seguro de la existencia de un alma, de un espíritu y de una mente, al menos sé que el cuerpo de mi abuela se queda con nosotros. De la mente no sé. Tal vez la mente de mi abuela y la mía se estén fucionando, pues conversando con ella, sus saberes y su manera de ver el mundo me asombran casa día más.

Pero ¿y qué es la mente? En mi país “tener a alguien en mente” es tenerlo presente. “Qué mente la tuya” es algo que decimos a alguien con una manera particular de pensar. Y las grandes mentes del mundo, como las de Einstein, Galileo y Mendelev marcaron, cada uno en su época, el desarrollo científico del hombre que piensa, y que piensa. Mi abuela ciertamente no marcará la Historia, pero sí la historia de mi vida. En realidad, ella ha sido parte de un cuarto de mi existencia. Y es ese otro cuarto de mi vida, que permanece en mi abuela materna, con la cual intento socializar y comprender, ahora.

El espíritu y el alma son cosas más serias. Pues si del cuerpo y la mente algo sé, de aquellas dos primeras cosas no. Tener una mente sana en un cuerpo sano es algo posible desde que a alguien se le ocurrió decirlo en latín hace mucho. Y si alguien lo dijo en latín durante la Edad Antigua, es muy posible que en la Prehistoria de la Humanidad alguien, en algún lugar, haya dicho algo parecido. Además, sobre estas cuatro palabras se puede leer en libros serios, como los grandes libros que son el fundamento de las religiones monoteístas del mundo que me interesa.

Un fantasma es un espíritu, simplemente porque su existencia no está asociada a la materia. Esto no quiere decir que, si los fantasmas fueran reales su campo de acción se limite solo a lo material. En inglés existen dos palabras para referirse al espíritu, tal vez haya más. Un “ghost” puede ser Gasparín o los que suelen espantar a los niños anglosajones en sus noches de brujería. Pero un “holy ghost” es un espíritu más serio. Por otro lado, la palabra francesa “esprit”, de la cual se derivan sus equivalentes en inglés y en francés, se refieren, creo, a algo que dentro de nosotros, nos anima a seguir adelante. Como las bebidas espirituosas, que ya dentro de nos que la ingieren, los hacen felices, o tristes, o ridículos (depende el tipo de borracho).

El espíritu de mi abuela espero no verlo cerca de mí, al menos los primeros días de su muerte… Y no creo que lo vea los primeros meses. La fila que hay que hacer para entrar al más allá debe ser inmensa. Y más ahora con tantos problemas en el Medio Oriente. Así que en lo que mi abuela hace la fila y se acostumbra a los usos y maneras de una vida de ultratumba bien merecida yo espero, al menos, recordarla no viendo su cuerpo (cuya putrefacción puede incluso que sea un buen pretexto para abrir regularmente su ataúd y llevar estadísticas sobre la cantidad y calidad de los gusanos que se van a interesar en ella); ni recordando los momentos felices vividos juntos, en mente y espíritu…

Es su alma la que finalmente va a quedarnos de ella. Y muy a pesar de ella… Tal vez Dante haya sido un bromista, y sus imágenes de la vida en el más allá no sean más que los delirios de un humanista italiano del Renacimiento. Tal vez Goethe haya hecho un pacto, no con el diablo de Fausto, sino con su pluma. Para nosotros, el alma de Sancho siempre estará al servicio de su caballero. Y para los budistas, bueno… ¿quién sabe? Tal vez para ellos este escrito ni exista por el siempre hecho de no ser más que un manejo de electrones reciclados. Pero de lo que sí estoy casi seguro es que mi alma, y la de mi abuela, algún día van a hablar de nuevo. Y sobre reinas y presidentes y chocolates volveremos a compartir.

Como siempre. Y como siempre fue, es y será in saecula saeculurum…

Mais ou est donc la douleur? (1 de 2)

Mais ou est donc la douleur? (1 de 2)

C’est quoi, la douleur? Je sais que ça fait mal, la douleur, on ne l’aime pas (sauf les hindous qui dorment sur des matelas plein de clous et les moines qui aiment se flageler tard le soir, après avoir pêché… des truites.

Il serait judicieux, je crois, de consulter d’abord ce que le dictionnaire de la Royale Académie de la Langue Espagnole
dit à propos de la douleur. Mais comme je suis chez ma grand-mère à la clinique et que les dicos sont tous chez moi, je ne pourrais pas pour l’instant chercher cette définition.

Alors, je vais essayer d’expliquer moi même ce qu’est la douleur. Mais pour savoir ce que c’est la douleur il faudrait, je crois, dans un premier temps, s’occuper de l’étymologie de ce mot. Ce mot, je suis presque certain, existait déjà dans les langues indoeuropéennes.  Ç a je le sais parce que que les indoeuropéens aimaient beaucoup la marche et ça devait être très douleureux pour leurs pieds parcourir de longues distances. Donc je crois que les premières douleurs dont je suis certainde l’espèce humaine ont été celles des pieds des indoeuropéens et puis, de là à inventer l’expression “j’ai mal aux pieds” il n’y a que deux pas.

Et puis, ça aimait voyager un indoeuropéen (ils ne se sont pas encore arrêtés de se déplacer, il suffit de constanter que des centaines de Dominicains déménagent aux Etats-Unis, mais ils ne peuvent pas le faire à pied parce qu’on est sur une île et que les États-Unis sont de l’autre côté de l’océan). Jean-Jacques Rousseau, mon prof de français (pas le philosophe) m’a raconté qu’ils avaient quitté leur terres en Inde et se sont déplacés toujours un peu à peu à l’ouest (“toujours un peu plus à l’ouest”, comme répéter toujours le célèbre professeur Hyppolite Tournesol). Je ne sais pas pourquoi ils ont quitté l’Inde, car on y mange bien dans ce pays (sauf les parias qui ne mangent pas beaucoup parce qu’il parait qu’ils aiment bien garder leur ligne). Et puis, il y a de bons films en Inde (où ça chante tout le temps). C’est pour ça que je crois que le mot “douleur”, en sanskrit ressemble vachement au mot douleur en français… Et comme les hindous couchaient dans des matelas à clous et qu’ils marchent sur des cailloux brulants, alors ce mot, “douleur”, en sanskcrit, doit être très discret. D’autre part, si l’on croit aux acrobaties sexuelles du Kama-Sutra, il parait qu’on ne souffre pas beaucoup en Inde quand on baise. (moi, j’ai essayé avec un pote la position de la page 23 de mon Kama-Sutra (une vieille édition allemande) et on a eu très mais très mal, parce que lui, il était debout sur mon dos et on se tenait pas les mains… C’est bien dommage que je ne l’ait pas penetré, on n’a même pas pu se sucer la bite comme il faut, mais on a quand même passé un très bon moment (pour la prochaine fois, je vais essayer de pratiquer mon Kama-Sutra avec une nana, il parait que c’est plus amusant, n’est-ce pas) .

Les Egyptiens, eux, ils ont très bien connu la douleur (il suffit de voir les pyramides et penser à ceux qui les ont construites). Mais comme les égyptiens d’autrefois parlaient tous en dessins animés, on ne peut que faire des hypothèses sur l’origine étymologique de ce mot. D’après moi (et après avoir consulté mon Assimil de poche sur les hiérogliphes), je crois que le mot “douleur” s’écrivait à peu près comme ça: pied, hihou, soleil, pied.

Chez les Grecs, les citoyens ne connaissaient pas la douleur, je crois (sauf  les eromenos, qui se faisaient enculer par des vieillards). Un Grec, ça ne faisait que philosopher et participer aux Jeux Olympiques (en poil). J’ai lu il y a longtemps qu’il y avait un Grec qui pensait que les choses étaient composées d’atomes (quel con!). Un autre croyait que tout changeait constamment et qu’un fleuve, ça bougeait tout le temps et qu’il n’était toujours le même (maintenant je comprends pourquoi le Romains on si facilement conquis la Grèce). Et puis, le comble! Socrate, un Grec pas comme les autres, affirmait qu’il ne connaissait qu’une seule chose: qu’il ne savait rien (voyons donc, nous dire qu’il savait rien et devoir l’étudier au lycée pour apprendre que, finalement, cet homme qu’on a tant étudié et essayé de comprende à la fac ne savait rien de rien).

Les Romains par contre, étaient les maitres de la douleur. À l’école de Droit j’ai appris le mot “dolo”, mais rien à voir avec le mot que je suis en train d’analyser. Les Romains, eux, mangeait du pain tout le temps et ils allaient au cirque. Du pain et du cirque c’est tout ce qu’il y avait dans les programmes de gouvernement des anciens politiciens romains (nos politiciens continuent à s’inspirer des Romains, mais eux, ils ne nous offrent que des mangues et du baseball en hiver, au moins dans mon pays). Le cirque, à Rome, s’appelait “Colosseum”. C’était une bâtisse énorme en très mauvais état (tapez “colosseum” sur Google pour le constanter). Mais pendant le spectacle il n’y avait pas d’animaux et les clowns c’étaient des Chrétiens qui ne leur faisaient point rire du tout car les lions les mangeaient en deux temps trois mouvements. On a tué beaucoup de Chrétiens à cette époque-là mais je crois qu’eux, ils ne souffraient pas beaucoup parce que leur dieu et la Vierge Marie étaient de leur part (je crois que si on avait fait venir à Rome des moines bouddhistes au lieu de Chrétiens ça aurait été au moins plus joyeux parce qu’ils ont habillé en orange et que ça chante très bien avec la gorge).

À suivre…

Megestol… para el apetito.

Megestol… para el apetito.

… propone la enfermera. Ahora pasan el swapper por segunda vez.

Olor a Mistolín diluido….

La Doña quiere que le quiten el esparadrapo.

“Sangrado vaginal, como una menstruación”, dice la enfermera, que explica a papi los efectos negativos del medicamento que quieren aplicarle. Relevo número dos propone que la alimenten con Ensure… O sopa… O leche con café…

“Insuficiencia renal, tomar en cuenta el tipo de proteína…”.

“Apéndice a los 15 años”, dice la Doña cuando preguntan si ha sido operada con anterioridad. Papi aclara que cuando era soltera, la Doña tuvo problemas con el apéndice, recuerda las piedras que le sacaron cuando la operaron de la vesícula hace unos meses durante este mismo año.

“Morfina”…

“Masaje en la cabeza”…

Papi nota con perplejidad y algo de sorpresa que el dolor de las piernas ha cesado.

“Quejumbrosa..”

“Morfina..”

Y otra cosa…

“Deshidratación”…

La enfermera habla y habla, pero habla bien.

“Electrolitos”…

“Alteración de la conciencia”…

“Sodio”…

Pero va mejorando…

Decido ir por un café. Si no hay en la estación de enfermeras de la planta, voy a tener que bajar a lacafetería del primer piso. Pido un capuccino de Nescafé… RD$40.00…

“Tomografía limpia”…

“No hay nada”…

El tumor que le dañaba el hígado…

“Nada”…

La “pelota” que tenía…

“Nada”…

“No vimos nada, na’ ‘”, dice uno de los médicos…

Pero sí…

Algo hay…

“Para recordar”

“Para recordar”

Relevo número dos y yo estamos hablando de libros. Se sorprende de lo mucho y lo rápido que estoy escribiendo. Me dice que solía escribir y me sorprende eso en ella. “Escribía sobre experiencias vividos, sobre cosas buenas y malas”, me explica. “Para recordar”, le digo. Y cuando la conversación pasa a nuestros libros favoritos, me decepciona cuando con orgullo me dice que leyó Volar sobre el pantano de Cuautemoc Sández y también ¿Quién se ha llevado mi queso? “Son libros de superación con muchas enseñanzas”, me explica. En mi mente solo pasan imágenes de las hogueras de libros heréticos y sacrílegos que iluminaban cualquier ciudad con lectores de la Edad Media (personamente lamento mucho que la Inquisición ya no funcione).

“¿Durmió bien anoche?”, quiere saber relevo número dos. “Creo que sí…”, le respondo. Entonces entra una mujer, morena, de baja estatura, con bata y estetoscopio en la mano. Dice que la Doña está “invirtiendo los ritmos para no dormir en la noche”.

Misión: Sobre a la Doña para que está n poco más cerca de la cabecera de la cama. Equipo: 1 hombre (papi) y 2 mujeres (relevo número dos y la morena con bata). Tiempo estimado para la operación: 15 minutos. Tiempo real: 10 segundos. Exito.

Acaba de entrar otra enfermera con todo y lapicera en la cabeza, zapatos blancos y acabo de ver que tiene (¡oh no!) ¡una inyección en la mano!

Misión: Inyectar a la Doña. Equipo: 1 hombre (papi) y 3 mujeres (equipo anterior y la enfermera morena). Tiempo estimado para la operación: 3 minutos. Tiempo real: 7 minutos. Exito.

Se prepara el esparadrapo, se escribe algo sobre él, con lapicero azul. El equipo habla sobre la conveniencia de mover regularmente a la Doña, de sentarla… Hace calor. Papi quiere encender el aire acondicionado, pero parece que la clínica tiene una política de ahorro de energía. La Doña pregunta por Oscar, pero papi dice que no está (Oscar venía siempre a estar con la Doña temprano en la mañana, antes de ir al trabajo). La enfermera me pregunta que si evacuó, que si comió.

“¿Elenita?”, preguntó súbitamente mi abuela.

¡Quítamelo, quítamelo!

¡Quítamelo, quítamelo!

No es fácil mantener quieta a la Doña, el brazo izquierdo en el que tiene el tubito que la conecta al suero le molesta; la mano, sujeta a una almohadilla y recubierta de esparadrapo da la impresión de que se trata de algo más grave que un simple suero: hay sangre dentro del tubo, por lo que la enfermera decide apresurar el cuentagotas para limpiarlo de rojo.

Celeste (creo que así se llama la muchacha que ahora la cuida) está a punto de irse. El relevo ha llegado (y tampoco me acuerdo de cómo se llama… y sin embargo acaba de decírmelo). Papi acaba de llegar de la farmacia. Compró pampers. Yo estoy acostado, escribiendo lo que ahora estás leyendo, en la camita de al lado. Es cómoda esta cama, recubierta de cuero color beige. Pero es pequeña y los pies me cuelgan:

Tu tuviste con la mamá de Leonel”, le pregunta papi a la que ahora está cuidando a la Doña. “Sí, sí, doña Lourdes”, le responde el nuevo relevo. “¿Va a dormir ahora?”, pregunta de nuevo papi. “No, no puedo”, le responde, “tengo compromisos; usted sabe, uno no puede apearse de est caballo”, responde el relevo saliente.

“La Firma”, como me gusta llamar a mi familia paterna, es un clan bastante sui géneris. Descendientes de terratenientes haitianos que tuvieron que abandonar su país una vez estalló la revolución de los negros, los de la Pradèle, cultivan muy particulares relaciones intrafamiliares. Los tres hijos de mi abuela, la Doña, viven en La Romana, Santo Domingo y Santiago de los Caballeros. Tío José Omar, quien vive y trabaja en el Central Romana desde la nuit des temps, es el segundo de sus hijos, el cadet. Casado desde 1975 con tía Ofelia, originaria de Santo Domingo y química de profesión, solo tuvieron la oportunidad, y la dicha, de procrear a un unigénito: Omarcito, mi primo.

Tío José Omar estuvo el sábado por aquí. Llevaba un pantalón beige y una camisa mangas largas de color azul marino. Tía Ofelia, su esposa, lo acompañaba. Lucía fresca y juvenil. Son âge? C’est un secret de famille. Papi y tío José Omar a menudo salían de la habitación a conversar y a decidir por la Doña su vida más allá de la muerte. “Savica”, escucho, de lejos a pesar de que su conversación no era más que una caravana de susurros.

Tío Carlitos, el menor de los hijos de la Doña, el benjamín, es el artista. Soltero y a pesar de su edad, todavía codiciado entre los de su mismo género, tiene un alma juvenil y un sentido de humor tan original que Oscar y yo solemos atragantarnos cuando prorrumpimos en carcajadas cada vez que suelta una de sus ocurrencias en medio de las tradicionales cenas de Navidad.

“¿Lo puedes anteder, el teléfono?”, me preguntó el relevo matutino. “Claro, no faltaba más”. Era tía Rosario, la sobrina consentida de la Doña, llamando a su tía consentida. Tía Rosario Bisonó, solterona y profesora del área de ciencias administrativas de la PUCMM, es una de las hijas que la Doña nunca tuvo. La otra es tía Leo. Tía Rosario se alegró al saber que la Doña está mejor, más lúcida. Me gusta cómo tía Rosario se ríe. Es una risa franca, límpida, juvenil, sincera… En mi árbol genealógico, solo los Bisonó se ríen así. De ellos, yo heredé su risa, y también (desafortunadamente) su gordura.

Una de las integrantes del equipo de limpieza de la clínica en donde mi abuela está recluida, el Materno Infantil, está trapeando. Creo que usa Mistolín, pero diluido en agua. Lo hace rápido. Y bien. El relevo número dos está sentado en la cama, sosteniendo con su mano izquierda la rodilla de la pierna que mi abuela tiene levantada, con el pie apoyado de la cama. Mi abuela está más tranquila. Dormita y ya no quiero arrancarse el suero de la mano. Esta mañana, más temprano, a Oscar y a mí nos dio mucho trabajo  controlarla (si a Heracles le hubieran retado a calmar a mi abuela en ese momento, a que no completa el trabajo…). Papi está en el pasillo, hablando por su celular. Deben ser como las diez de la mañana. Esl lunes y estamos a 16 de mayo. Justo dentro de un año tendrán lugar las elecciones presidenciales en mi país. Será la primera vez que la Doña no vote para elegir el presidente de la República desde que lo hizo por primera vez a los 18 años.

Bonjour tout le monde !

Bonjour tout le monde !

Welcome to WordPress.com. After you read this, you should delete and write your own post, with a new title above. Or hit Add New on the left (of the admin dashboard) to start a fresh post.

Here are some suggestions for your first post.

  1. You can find new ideas for what to blog about by reading the Daily Post.
  2. Add PressThis to your browser. It creates a new blog post for you about any interesting  page you read on the web.
  3. Make some changes to this page, and then hit preview on the right. You can alway preview any post or edit you before you share it to the world.